La necesidad de la mentira

Actualizado: abr 3


« Si me meto en la ficción, me gusta realmente meterme en ella: poder decir que todo es

ficción, pero no hacer pasar como cierto algo que simplemente no lo es».

No pude terminar de leer el último libro de Carolina Sanín: Somos luces abismales. Llegué hasta la página ciento uno. El error fue pensar que se trataba de un texto de ficción; nada más distante. El libro se compone de ocho capítulos independientes entre sí, aunque mantienen el mismo estilo poético y (probablemente) los mismos temas.


Ese fue mi problema con el libro: cada una de las anécdotas es tan verídica que las creo con tanta firmeza que me aburren. Pienso que Carolina Sanín es una persona con principios éticos y morales tan arraigados que, como dice en el fragmento citado, no se siente cómoda contando mentiras. Y es que la literatura es precisamente eso: saber contar mentiras. Ella es tan sincera, cuenta cosas tan personales que incluso, he sentido vergüenza y tedio por leer algo que ni me incumbe ni me interesa. Un paseo con la madre en la carretera donde encuentran un potro perdido, la muerte de una amiga, una paloma muerta encontrada en el parqueadero de un conjunto residencial, la compra de queso de cabra a una pareja de ancianos vegetarianos y más.


Luis Fayad no escribió nada fantástico en su novela los parientes de Ester y sin embargo, siento empatía por sus personajes y los conflictos que se desarrollan. Los personajes de Somos luces abismales son tan reales y tan poco desarrollados, que su mundo se reduce a la anécdota de la autora; terminan siendo un vago recuerdo, fantasmas sin identidad ni carácter.


Debo aclarar, por otra parte, algo importante: las metáforas, hipérboles y demás figuras retóricas (que se me escapan), van y vienen en las anécdotas, tanto, que a veces sentí como si la autora estuviese escribiendo y de pronto le llegase un paroxismo poético y le fuese inevitable no dejarse llevar. Pero esos cambios son demasiado bruscos y me desorientaron un poco.


«Hay un momento en que el cuento es confuso, en que se enmadeja y patina. Así es lo que yo hago, y no lo he podido evitar, no solo porque no pueda hacerlo mejor y más desenredado, sino porque me gusta no saber en dónde voy, que sea como estar en un sueño, que me desoriente».


Ella misma lo reconoce en la entrevista: no le gusta ser ordenada en sus narraciones.


Entonces


1. Ella quiere contar anécdotas personales con la verdad de alguien que es requerido por instancias judiciales.

2. Usa recursos poéticos como recurso de expresión de su percepción del mundo y sus seres 3. Se propone analizar muchas cosas (a modo de ensayo filosófico) con base en lo que cuenta: «¿quise decir que Ánima sentía que yo era parte de ella, o que yo era su sombra, o que me veía como el cuerpo de su cuerpo, su anfitriona?, «¿de dónde había salido?, ¿Exploraba?, ¿Escapaba de la libertad que da el amparo? », «¿Cómo acompañarla, si no sé dónde está su claridad? », ¿Puedo enviar mi compañía en ninguna dirección? », «¿Será bueno acostumbrarse a comer tierra, encontrar el placer de comer tierra como se aprende a comer días? », etc.


Difícil negar que su uso de la lengua es correcto. Su gramática y ortografía son intachables. También sus referencias intertextuales son abundantes y diversas (Petrarca, la biblia, Cervantes, Whitman, Flaubert, etc.) aunque me hubiese gustado algo más subrepticio (quizás los textos son tan complejos que ella dejó algunas cosas por descubrir y mi cultura no las vio).


En conclusión, los textos son caóticos, sin ningún hilo conductor; en mi opinión, Sanín se propone romper con tradiciones narrativas al punto de anular al lector y los géneros literarios (ensayo, cuento, novela, crónicas de viajes). La verdad es necesaria en su justa medida; la mentira también lo es (para desentenderse de tanta realidad fulminante). Yo prefiero leer algo que me haga olvidar que vivo en esta Colombia del año dos mil veinte, que no tengo el trabajo que quisiera y que el país va pal estanco.


Citas tomadas del artículo Carolina Sanín en entrevista online con José Sepúlveda Montenegro, recuperado de http://sombralarga.com/articulo.php?numeroArt=7&articulo=139

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