Los Olvidados: una exploración a la literatura de Rodolfo Walsh

Actualizado: mar 28


No sé cómo llegué a Rodolfo Walsh, quizás una lectura me llevo a otra y así sucesivamente fui a dar con él. Sin embargo, no logro recordar realmente como encontré este nombre entre la literatura. Lo que si recuerdo, es que después de escudriñar un par de trabajos del autor, leer algunas obras tanto periodísticas como literarias y ver en los canales de televisión argentina su trágica muerte y desaparición, supe, indiscutiblemente, que mi biblioteca debía casi por obligación tener un libro de él.


Tuve entonces la determinación de comprar Operación Masacre, quizás, indudablemente, su mejor obra y aquella que lo llevo a dar con sus enemigos. Un libro que lo llevo a tener una fama de la que nadie quería disfrutar en su época, porque fue esa misma fama la que lo hizo uno de los mejores periodistas e investigadores en tiempos donde las personas con este perfil estorbaban para las dictaduras latinoamericanas. No obstante, el espíritu creativo de Walsh se atrevió a ir más allá, no por obtener la gloria que le produjo su fama efímera, sino por la justicia histórica de denunciar a través de la literatura los cruentos crímenes de la dictadura.


Nunca me ha gustado hablar por teléfono, por eso le pedí a una compañera que telefoneara ella misma a la mejor librería de Manizales y preguntara por Operación Masacre. De algún modo, desde el principio, sabía que el libro no estaba en venta en la librería, ya que es un autor para el mercado desconocido; ahora bien, la venta de sus libros en librerías colombianas es casi encontrar una sortija en un arenal. Sin embargo, nunca pensé lo que pasaría después. En medio de la conversación, del otro lado contestaron y se saludaron como usualmente saludan las personas por teléfono, es decir, muy cordialmente. Luego ella preguntó primero por libros que pudieran haber con el nombre del autor, comenzó a deletrearlo y del otro lado completaron su apellido, insistiendo siempre en la exactitud de su pronunciación. Luego, el operador nombro solo un libro de él, que por cierto no incluía a Operación Masacre o ninguna otra investigación periodística de él. Luego pregunto mi compañera por el libro exacto (es decir Operación Masacre) y del otro lado dijeron, con algún pesar entre las palabras, que el libro por el que preguntábamos no estaba disponible, incluso, para completar, dijo que estaba descontinuado, que no se había vuelto a publicar y que la compra de él, por lo menos en Colombia, era una imposibilidad. Con esto no quedo más que recurrir a la biblioteca pública.


¿Pero por qué Operación Masacre esta descontinuada? Supe que la primera y la última publicación fue realizada por Ediciones de la Flor. Ahora bien, muy poco se sabe de Walsh, incluso podría llegar a afirmar que algunos académicos de la literatura no saben nada.


Operación Masacre es la obra que todo periodista debería leer, todo buen librero debería recomendar y todo buen amante de libros debería poseer en su biblioteca. La investigación es rigurosa y de una prosa novelesca, pues parece a veces, más una obra de ficción que una reconstrucción de hechos reales. Al leerla es difícil pensar que el autor habla de un suceso histórico y no de una invención. Sin embargo, la producción periodística de este autor no termina allí y la componen otras dos obras.


Su producción literaria la componen igualmente varios cuentos, dentro del cual esta Esa Mujer, un cuento que afirman muchos es uno de los mejores de la argentina, cosa que yo podría discutir.


Su creación literaria no es lúcida en mi criterio, cosa que no puedo decir de sus obras periodísticas que son por lo demás excelentes. ¿Entonces porque no es un autor que se publica? ¿Por qué no es un autor que se menciona? Quizás, como algunos escritores, Walsh está a la sombra de otros considerados autores grandes en su país. Tal como sucede con Borges, Sábato y Cortázar, la trilogía de los grandes o la trinidad literaria argentina, opacan a Arlt, Walsh y Güiraldes. De Arlt diré poco, solo que posee dos de los libros más nihilistas y excéntricos que conozco, Los Siete Locos y Los Lanzallamas, su personaje Endorsain encarna uno de los lunáticos destructivos más grandes de la literatura latinoamericana, dos libros recomendables para personas que desean quemar el mundo.



Muchos lectores no conocen esta parte de la literatura argentina, no solo porque su realización editorial, divulgación literaria y venta no es lo suficientemente basta y pública como en otros autores de este mismo país, caso de la trinidad anteriormente mencionada. No obstante el reproche no es frente a los autores de esta trinidad argentina, cosa que no me atrevo hacer, no solo porque no tengo nada que recriminar de ellos. El reproche es sobre la producción editorial y su divulgación, asunto que no resuelven todavía las editoriales. Hasta ahora ninguna editorial grande, excepto alguna que otra pequeña o de poco renombre, se animan a publicar a estos autores. Recordemos el caso Walsh, sus investigaciones periodísticas se han quedado casi en la misma editorial donde en principio se publicaron, excepto por alguna que otras que ha decidido volver a reeditar el libro de manera ilegal o sin los permisos necesarios. El argumento de las grandes editoriales para no volver a publicar a estos escritores usualmente es el mismo: poca fama, poca demanda. Sin embargo es una cadena que nace de un problema interno de las mismas editoriales que al no promocionar el autor, o no divulgarlo a través de la gran cantidad de medios que posee, llevan a este a un anonimato donde solo los escudriñadores de escritores pueden llegar. Este anonimato por obvias razones reduce la capacidad de compra de los lectores que en su mayoría optan por comprar al autor recomendado. Pero si las editoriales no recomiendan estos autores, ¿Cómo desean que los lectores compren sus libros? Es un arma de doble filo, puesto que al promocionar venden e inversamente proporcional al no hacerlo dejan de vender. La cuestión también gira entorno a quienes los publican, puesto que las editoriales pequeñas son las únicas que se arriesgan y en su defecto, por ser pequeñas, no poseen con los recursos adecuados para divulgarlos en el medio.


Si por un lado las grandes editoriales no se arriesgan a publicarlos por ser desconocidos –cosa que no quiere decir que sean malos-, por otro lado aquellas pequeñas editoriales que generalmente se arriesgan, fracasan al no contar con los recursos adecuados para presentarlos en el medio.


Son desconocidos no porque sean malos –vuelvo a recalcar con reticencia-, sino porque no hay suficiente promoción sobre sus nombres y su obra.


Para terminar, me encontré esto en algún lugar de la web, lo dejo vilmente y me marcho:


http://proyectowalsh.com.ar/wp/wp-content/uploads/2010/12/Walsh-Rodolfo-Operacion-Masacre.pdf


#RodolfoWalsh #LiteraturaArgentina #OperaciónMasacre



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